Jason Van Eman condenado por estafa por más de 60 millones

El productor cinematográfico Jason Van Eman, en cuyos créditos figura el largometraje «The Tale» (2018) con Laura Dern, fue sentenciado a 21 años de prisión por su rol en una serie de estafas que ascienden a más de 60 millones de dólares, informó este viernes la fiscalía federal.

La pena impuesta por el magistrado federal Raag Singhal en una corte del sur de Florida (EE.UU.) también obliga al productor a pagar en compensación más de nueve millones de dólares a algunas de sus víctimas.

La sentencia se da a conocer luego de que en el mes de mayo un jurado hallara culpable a Van Eman de «conspiración, fraude electrónico y lavado de dinero», como recordó hoy en un comunicado la oficina de la fiscalía federal del Distrito Sur de Florida.

En esta red de estafas, Van Eman, de 44 años y natural de Oklahoma, solía presentarse como un importante productor de cine y ofrecía a sus víctimas financiar sus proyectos, por lo general películas independientes, espectáculos de Broadway o festivales de música, entre otros.

El sentenciado afirmaba que su socio, Benjamin McConley, «igualaría cualquier dinero en efectivo con que las víctimas contribuyeran a sus proyectos» y con ese capital combinado, que haría las producciones más atractivas, el socio solicitaría y aseguraría el dinero de instituciones financieras.

«Con base en estas mentiras, las víctimas enviaron más de 60 millones de dólares a cuentas controladas por los estafadores», señaló la Fiscalía, que explicó que McConley nunca emparejó el capital aportado por las víctimas ni tampoco buscó la financiación prometida.

«Para hacer la estafa más creíble, Van Eman y McConley contrataron a Benjamin Rafael, un empleado bancario, cuya función era asegurar a las víctimas que sus contribuciones en efectivo habían sido igualadas y que su dinero estaba seguro, nada de lo cual era cierto», detalló la Fiscalía.

Los tres estafadores gastaron el dinero robado en bienes raíces, botes y coches de lujo, así como joyas, muebles de hogar, ropa de diseño, hoteles y billetes de avión.

Van Eman, incluso, usó parte del dinero robado para financiar películas en las que participó.