La imperdible obra “La Caracola de Amín”, del Teatro Utopía

El teatro forma parte de la cultura de un país. Esta manera de expresión permite que se manifiesten las tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social y a una época.

El teatro dominicano se ha mantenido a la vanguardia y desde hace muchos años, ha permitido que colectivos de actores y grupos teatrales aporten al desarrollo de las facultades intelectuales del país a través de este arte.

“Utopía, Laboratorio teatral del gesto y movimiento”, es una compañía de teatro situada en Santiago de los Caballeros, quienes, desde su fundación, hace más de ocho años, se han destacado por explicar la cultura, partiendo desde el gesto y movimiento, siempre con un ojo crítico, llevando al público el arte en su máxima expresión.

De ahí su énfasis en el gesto y el movimiento, el teatro físico surgió como un elemento enriquecedor dentro del teatro dominicano.

El aporte de Utopía viene desde la diversidad, que refresca la oferta teatral con novedosas propuestas de calidad para el público.

 “Para nosotros es muy importante presentar una mirada renovada de la identidad dominicana, cuestionando sus patrones establecidos socialmente y resignificando la idea de territorio” explican Francisco Rodríguez y Miguel Espinoza directores del Laboratorio.

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La obra se presenta este fin de semana en la Sala Ravelo. (FUENTE EXTERNA)

Además, explican que desde Teatro Utopía animan una sala independiente donde alimentan un núcleo de creación permanente a través de la enseñanza del oficio teatral.

Durante el año realizan clases de teatro para niños y niñas, grupos juveniles, y un grupo amateur para adultos.

“Ahora nos estamos preparando con un nuevo estreno que se estará presentando en el aniversario de Utopía, durante el mes de mayo, junto a una cartelera de grupos teatrales invitados por nosotros”.

Siendo el 2020 un año complicado a nivel mundial, no solo en materia económica, psicológica y social, sino también para el mundo del entretenimiento, Rodríguez y Espinoza nos cuentan que, aunque se vio afectada la presentación de piezas teatrales, la pandemia pudo aportar a esta área de espectáculo al mostrar de una manera “cruda” la realidad que viven los actores y creadores de este tipo de contenido.

“La pandemia develó una precariedad laboral en el sector artístico que venía arrastrándose hace años. En ese sentido, paradójicamente fue positiva esta visibilización generada por el COVID-19, así como la conciencia del mismo gremio de que la agrupación es una fortaleza que permite sobrellevar las dificultades” afirmaron. 

Y, aunque lamentablemente el COVID-19 les permitió esta visibilidad, el apoyo inminente a grupos teatrales es necesario para que la cultura del país siga evolucionando, ante esto los directores explican que las artes escénicas requieren una estructura desde donde acceder a recursos público-privados que dé cuenta de la diversidad tanto del costo de las producciones, como de sus lenguajes. 

“Se habla mucho de la formalización como una vía para que las agrupaciones artísticas puedan acceder a recursos que permitan su ejecución y seguimiento. La formación permanente también es una forma de mantenerse actualizado y ofrecer experiencias artísticas que impacten».

Expresa que «Eso tiene que ir de la mano con el trabajo colectivo de los teatristas para dialogar con el Estado y el mundo privado. Hay iniciativas en curso como el Sindicato de Teatristas, o la Red de Salas Independientes que están cogiendo mucha fuerza y prometen buenos resultados”.

Actualmente el Laboratorio, estará presentando la obra “La Caracola de Amín” su primera obra dirigida para público familiar, el cual definen como un desafío ya que tuvieron que encontrar la manera de presentar una historia teatral que fuese atractiva para los niños y niñas, en un mundo lleno de estímulos audiovisuales (celulares, videojuegos, redes sociales como TikTok e Instagram, videos musicales, entre otros), sin embargo aceptaron el riesgo y se encuentran bajo una propuesta novedosa y creativa.

“La Caracola de Amín” cuenta la historia de una niña fanática de los videojuegos que realiza un viaje por su propia imaginación, donde aprende lecciones de vida en cada mundo que va descubriendo.

La obra ofrece una diversidad de lenguajes, siguiendo la línea del teatro físico que los caracteriza, y esa diversidad desde lo lúdico es lo que la vuelve tan atractiva para la familia.

La obra será presentada en el marco de la primera edición de la Temporada de Teatro Banreservas que se lleva a cabo desde el pasado fin de semana hasta el 10 de abril, dedicada al teatrista, actor y director dominicano Iván García, con el respaldo del Centro Cultural Banreservas, y la producción y coordinación general del productor Guillermo Cordero.